El espacio: una parada más bajo la cubierta de Santa Caterina.
Parada Torres no se ha construido sobre el mercado; nació de él. Ocupando una de las esquinas más vivas de la estructura de Enric Miralles, este restaurante se ha diseñado eliminando por completo las barreras físicas que lo separan del barrio. No hay puertas monumentales ni transiciones rígidas: el latido de los pasillos fluye de forma natural hacia nuestro interior. Es un homenaje espacial a la cultura popular, concebido para perder las formalidades y fundirse con la luz y la vibrante energía de Ciutat Vella.
El diseño de un bar contemporáneo: raíces, metal y mármol.
Para dar vida a este rincón, unimos la experiencia en gestión de Pantea Group con la sensibilidad espacial del estudio de diseño Genialidades. El encargo era claro: recrear el alma de aquellos bares tradicionales donde crecimos, pero con un lenguaje limpio, moderno y canalla. El resultado es una obra de artesanía contemporánea donde los materiales nobles dialogan con la estructura del edificio: el hierro forjado rinde tributo a los antiguos quioscos, el mármol abraza los mostradores tradicionales y la iluminación abraza las texturas del papel de estraza y la madera. Un espacio con el sello de dos firmas que creen en los lugares con identidad.
Un quiosco abierto al jaleo de Barcelona.
Olvídate de los códigos estrictos. Hemos proyectado un espacio totalmente integrado y funcional donde la verdadera frontera la marca tu propio apetito:
La Gran Barra Central
El corazón de la parada. Una barra que rinde culto al refranero popular, diseñada para sentarse de forma improvisada, pedir un vermut, una caña bien tirada y ver el espectáculo de los cocineros trabajando a fuego vivo a escasos centímetros de ti.
Las Mesas de la Parada
Un salón luminoso que combina mesas altas para un bocado rápido y dinámico, con zonas de mesas bajas pensadas para aquellos que prefieren detener el tiempo y disfrutar de nuestros guisos tradicionales con la calma que merecen.
La Terraza
El cordón umbilical que une el latido interior del mercado con el cielo abierto de Barcelona, ideal para ver pasar la vida del barrio mientras compartes unos platillos de temporada.