La cocina de mercado de los Hermanos Torres: de la parada a la barra.
En Parada Torres no hay protocolos, manteles largos ni esperas. Abrimos a mediodía, justo cuando el Mercat de Santa Caterina está en su momento más vibrante, para ofrecer una cocina honesta, directa y sin filtros. Aquí el producto es el único protagonista absoluto, siempre de primera calidad y de proximidad y de temporada siempre que es posible. Siéntate en nuestra barra o en nuestras mesas y disfruta de la cocina de siempre hecha con el corazón.
Cocina de mercado, cazuela y fuego vivo
Queremos recuperar el gusto limpio y reconocible de los platos caseros, de la cocina de fonda y las recetas tradicionales catalanas que reconfortan desde el primer bocado. Nuestra propuesta se nutre del «chup-chup» lento de los guisados de cuchara y de la potencia del fuego vivo de la brasa de carbón vegetal. Es la técnica y el oficio de Sergio y Javier Torres puestos al servicio del barrio: platos populares reinterpretados con sutiles toques contemporáneos, pero manteniendo intacta la esencia y el respeto por el origen.
Nuestra propuesta en la pizarra.
No busques una carta estática; nuestra cocina cambia al ritmo de las temporadas y de la lonja. Hemos resumido nuestra propuesta para que disfrutes del mercado a tu manera, ya sea para un picoteo rápido en la barra o para una comida sin prisas:
Para empezar y compartir:
Los clásicos de toda la vida que nunca fallan. Desde pequeños bocados para abrir el apetito como las gildas hasta nuestros croquetones caseros de jamón, ensaladilla de lubina o una tortilla de patatas con cebolla hecha al momento.
El producto noble
El núcleo de nuestro oficio. Platos donde manda la temporada, como el fricandó de ternera tradicional con setas, los calamares de anzuelo a la plancha, el rodaballo con meunière de cítricos o la icónica butifarra de payés de Banyoles acompañada de alubias de Santa Pau.
El final dulce y el fuera de carta:
Postres artesanos de los de verdad para terminar con buen sabor de boca, como el pan con chocolate, aceite y sal, o la crema catalana quemada al romero. Y no te vayas sin preguntar por la sugerencia del día.
¡Otro vino de la casa, y a ver qué pasa!
Una buena comida de mercado no se entiende si no está bien regada. Hemos seleccionado una bodega viva, honesta y sin pretensiones, otorgando un protagonismo absoluto a los vinos catalanes de pequeñas bodegas, viticultores independientes y referencias naturales que respetan la viña. Pídete una copa para acompañar tus tapas, comparte una botella o atrévete con un buen porrón para brindar al centro de la mesa tal y como manda la tradición. Aquí vienes a disfrutar de la vida de barrio.